jueves, 13 de julio de 2023

Francis Bacon

Francis Bacon

(Londres, 1561 - 1626) Filósofo y político inglés. Su padre era un alto magistrado en el gobierno de Isabel I, y fue educado por su madre en los principios del puritanismo calvinista. Estudió en el Trinity College de Cambridge y en 1576 ingresó en el Gray's Inn de Londres para estudiar leyes, aunque pocos meses después marchó a Francia como miembro de una misión diplomática.En 1579, la muerte repentina de su padre lo obligó a regresar precipitadamente y a reemprender sus estudios, falto de recursos para llevar una vida independiente. En 1582 empezó a ejercer la abogacía, y fue magistrado cuatro años más tarde. En 1584 obtuvo un escaño en la Cámara de los Comunes por mediación de su tío William Cecil, a la sazón lord del Tesoro; durante treinta y seis años se mantuvo como parlamentario y fue miembro de casi todas las comisiones importantes de la cámara baja. La protección de Robert Devereux, segundo conde de Essex, le permitió acceder al cargo de abogado de la reina.

Su situación mejoró con la subida al trono de Jacobo I, quien lo nombró procurador general en 1607, fiscal de la Corona en 1613 y lord canciller en 1618, además de concederle los títulos de barón Verulam de Verulam y de vizconde de St. Albans. Sin embargo, en 1621, procesado por cohecho y prevaricación, fue destituido de su cargo y encarcelado. Aunque fue puesto en libertad al poco tiempo, ya nunca recuperó el favor real.

Durante toda su carrera persiguió una reforma coherente de las leyes y el mantenimiento del Parlamento y los tribunales a salvo de las incursiones arbitrarias de los gobernantes; pero, sobre todo, su objetivo era la reforma del saber. Su propósito inicial era redactar una inmensa «historia natural», que debía abrir el camino a una nueva «filosofía inductiva», aunque la acumulación de cargos públicos le impidió el desarrollo de la tarea que se había impuesto, a la que, de hecho, sólo pudo dedicarse plenamente los últimos años de su vida.


Francis Bacon sometió todas las ramas del saber humano aceptadas en su tiempo a revisión, clasificándolas de acuerdo con la facultad de la mente (memoria, razón o imaginación) a la que pertenecían; llamó a este esquema «la gran instauración», y muchos de los escritos dispersos que llegó a elaborar, como El avance del conocimiento (Advancement of Learning, 1605) -superado más tarde por el De augmentis scientiarum-, estaban pensados como partes de una Instauratio magna final.Criticando las ideas de Aristóteles, Francis Bacon consideró que la verdad sólo puede ser alcanzada a través de la experiencia y el razonamiento inductivo, de acuerdo con un método del que dio una exposición incompleta en su Novum organum scientiarum (1620). El método inductivo que elaboró pretendía proporcionar un instrumento para analizar la experiencia, a partir de la recopilación exhaustiva de casos particulares del fenómeno investigado y la posterior inducción, por analogía, de las características o propiedades comunes a todos ellos; ese procedimiento había de conducir, gradualmente, desde las proposiciones más particulares a los enunciados más generales. Por estos planteamientos, Bacon es considerado el primer representante del empirismo inglés, corriente filosófica que postula la experiencia como fuente de todo conocimiento y que tendría un amplio desarrollo en la obra de John LockeGeorge Berkeley y David Hume.

Aun cuando el método baconiano ejerció, nominalmente, una gran influencia en los medios científicos, lo cierto es que el filósofo desarrolló su pensamiento al margen de las corrientes que dieron lugar al surgimiento de la ciencia moderna, caracterizada (conforme a las ideas de Galileo) por la formulación matemática de sus resultados, a la que él mismo no concedió la importancia debida. Bacon concibió la ciencia como una actividad social ligada a la técnica, elaborando una utopía, Nueva Atlántida (The New Atlantis, publicada póstumamente en 1627), basada en la organización científica de la sociedad.



DAVID HUME

 

DAVID HUME

David Hume nació en Edimburgo (Escocia) el 7 de mayo de 1711 en una familia perteneciente a la pequeña nobleza de la frontera con Inglaterra. Fue el menor de tres hermanos. Su padre, abogado, falleció en 1714 cuando David era aún pequeño y su madre se fue entonces a vivir a Ninewells para criar a sus hijos con su cuñado. En 1722 entró en el Colegio de Edimburgo, donde tuvo por profesores a discípulos de Newton y leyó a los poetas latinos y a los escritores ingleses.
En la primera carta que se conserva suya, que escribió con 16 años, Hume ya habla de la posibilidad de "investigar el espíritu humano". Así que, hastiado por los estudios de leyes, pasó un periodo de crisis en 1734 que evoca en una carta a John Arbuthnot. Se trataba de una «insuperable aversión hacia toda cosa salvo los estudios de filosofía y el saber en general». Rehusando así ser abogado, marchó a Bristol para intentar ganarse la vida con el comercio antes de viajar a Francia y permanecer allí casi tres años, residiendo primero en Reims y luego en La Flèche (actual Sarthe) entre 1735 y 1737. Ya con 26 años acabó de redactar su Tratado de la naturaleza humana. La lectura de John Locke y del obispo y filósofo irlandés George Berkeley y su distinción entre razón y sentidos había despertado su crítica al concepto de causalidad, y Hume llevó aún más lejos sus principios intentando demostrar que la razón y sus juicios son meras asociaciones habituales de diferentes sensaciones o experiencias.

En 1734, tras unos meses en Bristol, dejó el estudio autodidacta y se trasladó a La Flèche (AnjouFrancia). Durante los cuatro años que permaneció allí, diseñó su plan de vida, como escribiría en De mi propia vida (1776), decidiendo «hacer que una estricta frugalidad supla mi falta de fortuna, para mantener mi independencia intacta, y para considerar todas las cosas prescindibles excepto la mejoría de mi talento para la literatura».

En La Flèche completó el Tratado de la naturaleza humana (1739) a la edad de veintiséis años. Aunque hoy en día se considera al Tratado el trabajo más importante de Hume y uno de los libros más relevantes de la historia de la filosofía, el público británico le dispensó una fría acogida. El mismo Hume describió la falta de reacción popular ante la publicación de su Tratado en 1739-1740 al escribir del libro que «nació muerto desde la imprenta, sin ni siquiera alcanzar la distinción necesaria para levantar un murmullo entre los fanáticos. Pero, siendo de temperamento alegre y optimista, me recuperé pronto de la decepción y proseguí con ardor mis estudios». Entonces escribiría un resumen de un libro publicado recientemente titulado Tratado de la naturaleza humana, donde el argumento central del libro se ilustra y explica. Sin revelar su autoría, intentó hacer su trabajo más inteligible acortándolo, pero incluso esta labor publicitaria erró en su propósito de despertar el interés en el Tratado.

Tras la publicación de Ensayos de moral y política en 1744 solicitó una cátedra de ética y pneumática (psicología) en la Universidad de Edimburgo, pero fue rechazado. Durante la Rebelión Jacobita de 1745 fue tutor del Marqués de Annandale. Fue entonces cuando comenzó su gran trabajo histórico, la Historia de Inglaterra, obra publicada en seis volúmenes entre 1754 y 1762 que alcanzaría un éxito considerable, a diferencia de lo que ocurrió con el Tratado.

Reconocimiento de su obra

Hume se granjeó notoriedad como ensayista e historiador. Los seis volúmenes de su Historia de Inglaterra abarcan desde los reinos sajones hasta la Revolución Gloriosa de 1688; se vendió mucho en su época. En ella, Hume presentaba al hombre como una criatura de costumbres, predispuesto a someterse en silencio al gobierno establecido a menos que se enfrente a la incertidumbre. Según él, solo las diferencias religiosas podían desviar al hombre de sus vidas cotidianas para hacerle pensar en política. Gracias a las críticas de sus obras, su libros iban recibiendo más atención por parte de estudiosos. Como señala Paul Strathern, el espaldarazo definitivo lo recibió al tener todos sus libros en el Índice de Libros Prohibidos por la Iglesia católica.

El ensayo de Hume De la superstición y la religión estableció las bases del pensamiento laico. Los críticos con la religión de la época de Hume tenían que expresarse con cautela. Apenas 15 años antes del nacimiento de Hume, un estudiante de dieciocho años, Thomas Aikenhead, fue juzgado por decir públicamente que el cristianismo era un sinsentido, blasfemia por la que sería ahorcado. Hume siguió la práctica habitual de expresar sus puntos de vista indirectamente, a través de personajes que dialogaban en su obra. Además, no reclamó la autoría del Tratado hasta el año de su muerte, en 1776. Sus ensayos Del suicidio, y De la inmortalidad del alma y sus Diálogos sobre la religión no se publicarían hasta después de su muerte, y aun así Hume no figuraba en ellos en los nombres del autor ni del editor. Hume fue tan hábil camuflando sus ideas que a día de hoy todavía se discute si en realidad era deísta o ateo. A pesar de ello, se le denegaron muchos cargos por declararse ateo.

Hay un relato (probablemente falso) sobre David Hume y su supuesto ateísmo. En él, Hume cae de su caballo en un barrizal y se empieza a hundir. Entonces pasa por allí una anciana y pía dama. Cuando ve al célebre ateo agitando sus brazos en un intento de salvar su vida se acerca al borde y le mira. Hume le suplica a la dama que le acerque una rama para poder escapar, pero ella responde que se niega a menos que proclame su devoción a Dios Todopoderoso. Hume finalmente hace lo que le pide y la dama le ayuda a salir.

De 1763 a 1765 Hume ejerció como secretario de Lord Hertford en París, donde se ganó la admiración de Voltaire y fue agasajado por las damas de la alta sociedad. Allí trabó una amistad con Rousseau que más tarde se estropearía. Escribió sobre su estancia en París «A menudo añoré la tosquedad de The Poker Club de Edimburgo... para corregir y rectificar tanta exquisitez». En 1768 se estableció en Edimburgo. En 1770, el filósofo alemán Immanuel Kant avivó el interés por los trabajos filosóficos de Hume al declarar que le habían despertado de «sueños dogmáticos» (circa) y desde entonces gozó del reconocimiento que había perseguido durante toda su vida.

Muerte

James Boswell visitó a Hume pocas semanas antes de su muerte. Hume le dijo que sinceramente veía la vida después de la muerte como «el capricho más irracional». Hume escribió su propio epitafio: «Nacido en 1711, Muerto en 1776. Dejando a la posteridad que añada el resto», que está grabado conjuntamente con el año de su fallecimiento en la «sencilla tumba romana» que dejó escrito que prefería y que está situada, como deseaba, en la ladera este de Calton Hill, desde la que se ve su casa, en el número 1 de St David Street del New Town de Edimburgo.

Continuó hasta el final perfectamente sensato y libre de mucho dolor o sentimientos de angustia. Nunca dejó caer la más mínima expresión de impaciencia; pero cuando tuvo ocasión de hablar a la gente de él, lo hizo siempre con cariño y ternura. Pensé que era impropio escribirte para traerte, especialmente porque escuché que te había dictado una carta en la que deseaba que no vinieras. Cuando se puso muy débil, le costó un esfuerzo hablar, y murió en una serenidad mental tan feliz, que nada podía superarla.

Su tumba se encuentra, como él lo deseaba, en la ladera suroeste de Calton Hill, en el cementerio Old Calton. Adam Smith contó más tarde la divertida especulación de Hume de que podría pedirle a Caronte, el barquero de Hades, que le permitiera unos años más de vida para ver "la caída de algunos de los sistemas de superstición prevalecientes". El barquero respondió: "Tú, pícaro merodeador, eso no sucederá en estos cientos de años... Entra en el bote ahora mismo". Smith compuso un elogio para Hume poco después de la muerte y se encuentra como pieza complementaria de su breve autobiografía publicada póstumamente, Mi vida (1776).

Filosofía

Aunque Hume escribió sus obras en el siglo xviii, su trabajo sigue siendo relevante en las disputas filosóficas de la actualidad, lo que contrasta con las aportaciones de muchos de sus contemporáneos. En Tratado de la naturaleza humana, Hume explica cómo la ciencia del hombre es "la única base sólida para las otras ciencias" y que el método de esta ciencia requiere tanto la experiencia como la observación como fundamentos de un argumento lógico. Como se lee en la Enciclopedia de obras de Filosofía de Franco Volpi
, «las ciencias empíricas del espíritu han de formular el conjunto de leyes sencillas y universalmente válidas [...] Según Hume, este conjunto es la naturaleza del hombre».
​ Con respecto a esto, el historiador y filósofo Frederick Copleston sugiere que "el plan de Hume es extender a la filosofía en general las limitaciones metodológicas de la física newtoniana". La filosofía de Hume y las escuelas de pensamiento influenciadas por él también se conocen como "humeanismo".​ A continuación se ofrece un sumario de sus trabajos filosóficos más influyentes:

Empirismo

Una doctrina central de la filosofía de Hume, enunciada en las primeras líneas del Tratado de la naturaleza humana es que la mente se compone de percepciones, o de los objetos mentales que le son presentes, y que se dividen en dos categorías: "Todas las percepciones de la mente humana se resuelve en dos clases distintas, que llamaré impresiones e ideas".​ Hume creía que "no sería muy necesario emplear muchas palabras para explicar esta distinción".Las percepciones o impresiones son “todo lo que puede estar presente a la mente, sea que empleemos nuestros sentidos, o que estemos movidos por la pasión o que ejerzamos nuestro pensamiento y nuestra reflexión”.​ Las ideas son impresiones "débiles". Por ejemplo, experimentar la dolorosa sensación de tocar el mango de una sartén caliente es más contundente que simplemente pensar en tocar una sartén caliente


David Hume (a quien los ingleses identifican como "un filósofo inglés", mientras que el resto del mundo, con gran satisfacción de los escoceses, reconoce como "un filósofo escocés") nació en Edimburgo en 1711 y murió a los 65 años de edad, culminando una vida caracterizada por inmensa y original creatividad filosófica, pero vivida en ausencia casi total de reconocimientos oficiales. Hume estudió leyes en la Universidad de Edimburgo pero abandonó la carrera antes de terminarla, en aras de su interés en la filosofia. A los 29 años de edad publicó su primer libro, A treatise of human nature ("Tratado de la naturaleza humana") que según el propio autor "nació muerto de las prensas" pero que lo estimuló a dar a luz un año más tarde un Sumario del mismo libro, y siete años después, al Enquiry concerning human understanding ("Investigación sobre el conocimiento humano"), que contiene como capítulo X su famoso ensayo sobre los milagros, y que además fue el libro que despertó a Kant de sus "sueños dogmáticos". También escribió sus polémicos Dialogues concerning natural religion ("Diálogos sobre la religión natural") que, por instrucciones del propio Hume, se publicaron hasta después de su muerte, en 1779. Esta decisión, así como todo lo demás que se sabe de Hume, es compatible con lo que él mismo escribió en su "oración fúnebre":
Yo era un individuo de disposición moderada, con dominio de mi temperamento, de humor abierto, sociable y alegre, capaz de establecer amistades, con poca susceptibilidad a hacer enemigos y con gran moderación de todas mis pasiones. Hasta mi gran amor por la fama literaria, mi principal pasión, nunca me agrió el carácter, a pesar de mis frecuentes decepciones.


David Hume (1711-1776)

Hume llevó el empirismo de Locke y Berkeley hasta sus últimas consecuencias, haciéndolo al mismo tiempo congruente e increíble; de hecho, ni el mismo Hume pudo actuar en forma rigurosa de acuerdo con sus propias ideas, ni tampoco pudo encontrarle solución a los problemas creados por ellas. Al principio de su Treatise, Hume acepta la inexistencia de las ideas o conceptos a priori pero en cambio diseca las "ideas" de Locke en dos clases diferentes, las impresiones, derivadas de las sensaciones recogidas por los sentidos, y las ideas, conjuradas por la mente. En cada una de estas dos clases de eventos mentales se distinguen tipos simples y complejos, y absolutamente nada más. Una impresión simple sería la producida por la percepción del canto de un pájaro, mientras que una idea simple sería la imagen de un pájaro conjurada por la mente. Aquí Hume reitera que existe una relación muy cercana entre las impresiones y las ideas simples, en vista de que las segundas siempre se derivan de las primeras; en cambio, las ideas complejas pueden construirse a partir de las ideas simples y no pertenecer a ningún objeto real, como la idea del unicornio o del pegaso, o (el ejemplo de Hume) la idea de una ciudad con calles recubiertas de oro y paredes de rubíes. El hecho es que los elementos que contribuyen a una idea compleja provienen, en última instancia, de impresiones sensoriales o de definiciones ostensivas. Éste es uno de los credos del empirismo.

Hume también eliminó el concepto de sustancia de la psicología, que ya Berkeley había expulsado de la física, al negar que exista la impresión (y por lo tanto, la idea) del "yo", ya que la introspección siempre es de algún dato sensorial, como luz, calor, odio, dolor o placer, pero nunca del "yo". En otras palabras, las ideas no percibidas de cosas o eventos siempre pueden definirse en términos de impresiones percibidas de cosas o eventos, por lo que sustituyendo el término definido por la definición se puede señalar lo que se sabe empíricamente, obviando la necesidad de introducir cosas o eventos no percibidos. Esto se deriva del credo empirista mencionado antes, y en los tiempos de Hume tenía gran importancia, en vista de que se deshacía no sólo de la noción metafísica de "sustancia", sino también de la noción teológica de "alma", y de la noción epistemológica de "sujeto" y "objeto". Naturalmente, el argumento no prueba la inexistencia de tales nociones, sino sólo nuestra incapacidad para afirmar o negar su existencia.

En la sección titulada "Sobre el conocimiento y la probabilidad", de su mismo Treatise, Hume examina los problemas relacionados con el conocimiento obtenido a partir de datos empíricos por medio de inferencias no demostrativas, que es prácticamente todo el conocimiento excepto la lógica, las matemáticas y la observación directa. Hume señala que existen siete clases de relaciones filosóficas: semejanza, identidad, relaciones de tiempo y sitio, proporción en cantidad, grado de cualquier cualidad, contradicción y causalidad. Estas siete clases de relaciones pueden dividirse en dos tipos: las que dependen exclusivamente de las ideas, y las que pueden cambiar sin modificar a las ideas. Entre las primeras están semejanza, contradicción, grados de cualidad y proporciones de cantidad o número, que son las que generan conocimiento cierto; en cambio, entre las segundas están la identidad, las relaciones espacio-temporales y de causalidad, que conducen a conocimiento probable. Las matemáticas (la aritmética y el álgebra, pero no la geometría) son las únicas ciencias, según Hume, que toleran razonamientos prolongados sin pérdida de la certeza. Tanto la identidad como las relaciones espacio-temporales pueden apreciarse directamente y dan origen a impresiones, mientras que la causalidad es una forma de relación que nos permite inferir una cosa o evento a partir de otra. En efecto, podemos percibir que A es idéntica a B, o bien que A está debajo o encima de B, o que A aparece antes o después de B, pero no podemos percibir que A causa a B; no tenemos una impresión de la relación causal. Tanto la filosofía escolástica como la cartesiana consideran a la conexión causa-efecto como lógicamente necesaria, del mismo modo que las operaciones matemáticas (las correctas, desde luego) son lógicamente necesarias. Hume fue el primero en refutar este concepto, señalando que la causalidad no puede descubrirse entre las propiedades de los distintos objetos o eventos:

No existe ningún objeto que implique la existencia de otro cuando consideramos a ambos objetos en sí mismos, sin mirar más allá de las ideas que nos formamos de ellos.


EMMANUEL KANT parte II

 

EMMANUEL KANT

Desde el principio de sus estudios, Kant mostró gran aplicación en sus investigaciones. Primero fue enviado al Collegium Fridericianum y después se matriculó en la Universidad de Königsberg en 1740, a la edad de 16 años.26​ Estudió la filosofía de Leibniz y Wolff con el profesor Martin Knutzen, un racionalista que también estaba familiarizado con los desarrollos de la filosofía y la ciencia británica y que introdujo a Kant en la nueva física matemática de Newton. También previno al joven alumno respecto del idealismo, visto negativamente por toda la filosofía del siglo xviii, e, incluso después de la creación de la teoría del idealismo trascendental, Kant refutó el idealismo en la segunda edición de su obra principal: la Crítica de la razón pura.

El infarto de su padre y su posterior muerte en 1746 interrumpieron sus estudios. Kant se convirtió en un profesor particular en los pequeños pueblos alrededor de Königsberg, pero continuó su investigación académica. En 1749 publicó su primera obra filosófica, Gedanken von der wahren Schätzung der lebendigen Kräfte (Meditaciones sobre la verdadera estimación de las fuerzas vivas). Kant publicó muchas más obras sobre temas científicos y llegó a ser profesor universitario en 1755. El tema de sus lecciones era la metafísica, la cual enseñó durante casi cuarenta años, incluso después de su ruptura con esta. El manual para el curso estaba escrito por Alexander Gottlieb Baumgarten, autor del término «estética» en su sentido moderno.

En Allgemeine Naturgeschichte und Theorie des Himmels (Historia general de la naturaleza y teoría del cielo, 1755), Kant diseñó la hipótesis de la nebulosa protosolar, en donde dedujo correctamente que el sistema solar se formó de una gran nube de gas, una nebulosa. De este modo intentaba explicar el orden del sistema solar, anteriormente visto por Newton como impuesto por Dios desde el comienzo. Kant en su libro también dedujo correctamente que la Vía Láctea era un gran disco de estrellas, formada asimismo a partir de una nube giratoria. Además, sugirió la posibilidad de que otras nebulosas podían ser igualmente grandes discos de estrellas distantes, similares a la Vía Láctea, lo que dio origen a la denominación de Universos Isla para las galaxias, término en uso hasta bien entrado el siglo xx.


Desde este momento, Kant se concentró en temas cada vez más filosóficos, aunque continuaría escribiendo sobre las ciencias a lo largo de su vida. En los inicios de los años 1760, Kant concibió una serie de importantes obras de filosofíaDie falsche Spitzfindigkeit der vier syllogistischen Figuren (La falsa sutileza de las cuatro figuras del silogismo), una obra sobre lógica, publicada en 1762. Aparecieron dos libros más al año siguiente: Versuch, den Begriff der negativen Größen in der Weltweisheit einzuführen (Ensayo para introducir el concepto de magnitudes negativas en la filosofía) y Der einzig mögliche Beweisgrund zu einer Demonstration des Daseins Gottes (El único fundamento posible de una demostración de la existencia de Dios).

En 1764, Kant escribió Beobachtungen über das Gefühl des Schönen und Erhabenen (Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime) y quedó segundo tras Moses Mendelssohn en un concurso de la Academia de Berlín con su Untersuchung über die Deutlichkeit der Grundsätze der natürlichen Theologie und Moral (Sobre la nitidez de los principios de la teología natural y de la moral). En 1770, a la edad de cuarenta y cinco años, Kant fue nombrado finalmente profesor de Lógica y Metafísica en la Universidad de Königsberg. Kant escribió su disertación inaugural (De mundi sensibilis atque intelligibilis forma et principiis) en defensa de este nombramiento. Esta obra vio la aparición de muchos temas centrales de su obra madura, incluyendo la distinción entre las facultades del pensamiento intelectual y la receptividad sensible. Ignorar esta distinción significaría cometer el error de la subrepción y, como dice en el último capítulo de la disertación, la metafísica tan solo progresará evitando dicho error.


Kant desarrolló como científico en Historia general de la naturaleza y teoría del cielo (Allgemeine Naturgeschichte und Theorie des Himmels) sus ideas sobre la evolución del sistema solar a partir de una nebulosa gaseosa (que anticipa la hipótesis nebular de Pierre-Simon Laplace),​ el retraso de la rotación de la Tierra por las mareas, el concepto de un Universo compuesto de galaxias, desempeñando así un papel importante en la configuración de la visión de la Naturaleza como desarrollándose de acuerdo con sus propios procesos.El naturalista y filósofo alemán Ernst Haeckel resume:

El primer intento de explicar la constitución y el origen mecánico del mundo de una manera simple por 'leyes newtonianas', es decir, por leyes matemáticas y físicas, fue hecho por Immanuel Kant en la famosa obra de su juventud (1755), Historia general de la Tierra y Teoría de los cielos. Desafortunadamente, este trabajo distinguido y audaz permaneció casi desconocido durante noventa años; sólo fue desenterrado en 1845 por Alexander Humboldt en el primer volumen de su Cosmos.

El físico irlandés John Tyndall afirmó que Kant extrajo esta idea de la noción del a poeta romano Lucrecio en De rerum natura donde los átomos caen a través del espacio.





Todo aquel que se ocupe de filosofía moderna no puede dejar de lado a Kant; tal vez haya que decir lo mismo de todo aquel que se ocupe de filosofía. Su obra es típicamente alemana, muy elaborada y un tanto nebulosa. Encerrado en su gabinete, donde pasó su larga vida de casi ochenta años, cuidaba poco el filósofo del mundo banal, aun cuando lo frecuentaba con placer. Vivió durante la época de la Ilustración, la cual describió de la siguiente forma:

La Ilustración significa el abandono del hombre de una infancia mental de la que él mismo es culpable. Infancia es la incapacidad de usar la propia razón sin la guía de otra persona. Esta puericia es culpable cuando su causa no es la falta de inteligencia, sino la falta de decisión o de valor para pensar sin ayuda ajena. Sapere aude «¡Atrévete a saber!» He aquí la divisa de la Ilustración.

Encasillado en su subjetividad, a la manera de Descartes, da a sus teorías una dirección muy distinta a la del filósofo francés. Descartes se adentra en su yo, pero ha de encontrar el camino para elevarse a Dios, y a un tiempo, para dar «certidumbre» al mundo físico o de la res extensa. Kant, encerrado en un mundo fenoménico, ha de descalificar la posibilidad de contactar a las cosas en sí mismas, sean las del mundo, la de Dios o del alma. La filosofía de Kant no niega la existencia de Dios, ni un orden moral, ni la realidad pensable de un mundo físico. Lo que niega —salvo en lo moral— es que la razón humana pueda trascender y llegar a esos entes en sí mismos: sean el «mundo», «Dios» o el «alma». Kant intenta superar la crítica al fundamento epistemológico del principio de causalidad (y por lo tanto al saber científico) que había hecho David Hume, que no tenía una respuesta satisfactoria hasta su época, además de superar la metafísica dogmática de los racionalistas.

Así pues, disgustados del dogmatismo, que no nos enseña nada, e igualmente del escepticismo que, en todas partes, nada nos promete, [...] nos resta solamente una pregunta crítica, según cuya contestación podemos organizar nuestra conducta futura: ¿Es, en general, posible la metafísica? Pero esta pregunta no debe ser respondida por objeciones escépticas [...] ,sino por el concepto, sólo aún problemático, de una ciencia tal.

Kant parte de la conciencia, de las representaciones fenoménicas del yo, sean provenientes del mundo externo o interno. Se aboca, desde un principio, a la estética trascendental. Kant entiende por sensación el efecto de un objeto sobre la facultad representativa, en cuanto somos afectados por él. Se entiende que se prescinde por completo de la naturaleza del objeto afectante y que solamente se presta atención al efecto que se produce en nosotros, en lo puramente subjetivo. La intuición empírica es una percepción cualquiera que refleja a un objeto, y así el conocimiento es considerado como un medio. La intuición empírica es la que se refiere a un objeto, pero por medio de la sensación. El fenómeno es el objeto indeterminado de la intuición empírica. El árbol puede afectarnos y de él tenemos una representación fenoménica. Nada podemos saber del árbol en sí. La realidad de la cosa, en ella misma, es un noúmeno no alcanzable.

Kant sintetiza su pensamiento, y en general «el campo de la filosofía en sentido cosmopolita», en tres preguntas: «¿Qué puedo conocer?», «¿Qué debo hacer?», «¿Qué puedo esperar?».​ A la primera interrogante, da su respuesta en el análisis de la Crítica de la razón pura en torno de las posibilidades y límites del conocimiento humano. A la segunda, trata de dar respuesta la moral en la Crítica de la razón práctica. A la tercera trata de responder la religión en la Crítica del juicio.​ Estas tres preguntas pueden resumirse en una sola: «¿Qué es el hombre?»​

Kant concluye su estudio epistemológico haciendo especial hincapié en la importancia del deber, que es donde reside la virtud de toda acción. Al hacer coincidir la máxima de cualquier acción con la ley práctica, el ser humano habrá encontrado el principio objetivo y universal del obrar.

EMMMANUEL KANT parte I

 

EMMMANUEL KANT






Todos sabemos que Kant (1724-1804) vivi� toda su vida en K�nigsberg, una peque�a ciudad situada en la costa del B�ltico, en lo que entonces era Prusia Oriental. Kant primero estudi� filosof�a y teolog�a en la Universidad de K�nigsberg y a los 46 a�os de edad fue nombrado profesor de l�gica y metaf�sica en la misma universidad, puesto que desempe�� por los siguientes 34 a�os. La leyenda se�ala que la realizaci�n de sus h�bitos cotidianos era tan regular que los ciudadanos de K�nigsberg pod�an controlar sus relojes al verlo pasar en su paseo cotidiano, que por cierto s�lo se interrump�a cuando el invierno lo hac�a f�sicamente imposible sin embargo, su rutina se alter� varios d�as cuando estuvo leyendo el Emilio, de Rousseau.
Kant fue un escritor muy prol�fico, pero en relaci�n con el m�todo cient�fico s�lo dos de sus libros son importantes, el famoso Cr�tica de la raz�n pura y el Proleg�menos para cualquier metaf�sica futura, el segundo de estos libros es un intento de simplificaci�n y aclaraci�n del primero. La tesis central de estos dos libros de Kant es que, si bien nada de nuestro conocimiento trasciende a la experiencia, una parte de �l es a priori y no se infiere inductivamente a partir de la experiencia. La parte del conocimiento que es a priori incluye no s�lo la l�gica sino otras �reas que ni caen dentro, ni pueden deducirse, de ella. El t�tulo de su libro, Cr�tica de la raz�n pura, se refiere a los sistemas filos�ficos que pretenden alcanzar el conocimiento en ausencia de datos emp�ricos; una de las frases m�s conocidas de Kant es: "Los pensamientos sin contenido est�n vac�os; las intuiciones sin conceptos est�n ciegas." 

En donde la palabra "intuici�n" corresponde m�s bien a datos sensoriales o a punto de vista 

(Anschauung). Kant estaba convencido de que los fil�sofos racionalistas (�l los llama "dogm�ticos") como Leibniz y Descartes, no hab�an hecho contribuciones importantes al avance de la ciencia precisamente porque pretend�an resolver los problemas por medio de la raz�n pura, o sea sin molestarse en abandonar sus c�modos sillones filos�ficos y salir al mundo a enterarse, por medio de sus sentidos, de la realidad. Pero Kant tambi�n estaba impresionado con el hecho de que, a pesar de la demostraci�n de Hume, de que los cient�ficos no pod�an alcanzar certeza en el conocimiento, la ciencia segu�a creciendo saludablemente y avanzando todos los d�as.





Kant intentaba superar el callejón sin salida al que llevaba el empirismo de Locke y Hume, que, al afirmar la experiencia sensible y particular como única fuente de conocimiento, hacía imposible la existencia de leyes de carácter objetivo y universal. También se daba cuenta de las limitaciones del racionalismo cartesiano, que sacaba sus conclusiones de una razón innata al margen de la observación empírica.

Por tanto, el gran reto que se plantea Kant es dar una estructura inteligible a los hechos “singulares y amorfos” que existen fuera del sujeto. Ello sólo será posible si nuestro entendimiento es capaz de formular juicios sintéticos a priori, que, a partir de la observación, tengan validez universal.

Kant construye todo su edificio conceptual sobre la base de estos juicios sintéticos a priori, que son necesarios y objetivos. Son objetivos porque son formulados a partir de la experiencia y son necesarios porque son de validez universal. Pero, a diferencia de Aristóteles o Leibniz, quien confiere esa universalidad al conocimiento es el sujeto y no el mundo externo.

Esto es esencial porque la estructura inteligible de la realidad reside en las formas y las categorías del conocimiento que son inherentes al sujeto, que es quien proporciona el sentido a una naturaleza externa, amorfa y caótica. Por ello, el pensamiento de Kant es una filosofía del sujeto y el conocimiento es “trascendental” en la medida que va más allá de la percepción.

 






jueves, 6 de julio de 2023

Berkeley


 Berkeley nació en Dysert, cerca de Thomastown


, [Irlanda]. Fue el hijo mayor de William Berkeley, miembro de la familia nobiliaria de Berkeley. Recibió su educación en el Kilkenny College, y asistió a las clases del Trinity College de Dublín, donde acabó sus estudios en 1707. Permaneció en el Trinity College hasta lograr un título de profesor de Griego. Su primera publicación fue de carácter matemático, pero la primera que le ganó notoriedad fue su Ensayo hacia una nueva teoría de la visión, publicado en 1709. Aunque levantó mucha polémica en su momento, sus conclusiones forman parte en la actualidad de la óptica. En 1710 publicó el Tratado sobre los principios del conocimiento humano y en 1713 los Tres diálogos entre Hylas y Philonus, en los que desarrolló su sistema filosófico, cuyo principio fundamental es que «ser es ser percibido o percibir». El Tratado es una exposición, mientras que los diálogos constituyen su defensa. Uno de sus objetivos principales fue combatir el materialismo, teoría dominante en su época según la cual existe la substancia material.




Poco después visitó Inglaterra donde fue recibido por AddisonPope y Steele. En el periodo entre 1714 y 1720 alternó sus trabajos académicos con viajes por Europa. En 1721 recibió un doctorado en teología, y decidió permanecer en el Trinity College de Dublín dando clases de Teología y Hebreo. En 1724 se le hizo deán de Derry.

En 1725 se embarcó en un proyecto de fundar una escuela en las islas Bermudas para los misioneros de las colonias, dejando el deanato que le reportaba unos ingresos de 1100£ por un salario de 100£. Desembarcó cerca de Newport (Rhode Island), donde compró una plantación. El 4 de octubre de 1730, Berkeley compró «un negro llamado Philip de aproximadamente catorce años». El 11 de junio de 1731, «el deán Berkeley bautizó a tres de sus negros como Philip, Anthony y Agnes Berkeley»8

Los sermones de Berkeley explicaban a los colonizadores que el cristianismo permitía la esclavitud, y en consecuencia los esclavos debían ser bautizados: «sería una ventaja para sus negocios (de los patrones) tener esclavos que deban "obedecer en todo a sus patrones desde las entrañas, no solo cuando les observan, sino de todo corazón, temerosos de Dios"; que la libertad del evangelio concuerda con la servidumbre temporal, y que todos sus esclavos solo serán mejores esclavos siendo cristianos».9

Vivió en la plantación mientras aguardaba a que llegaran los fondos para su escuela. Sin embargo, estos fondos no parecían ir a llegar pronto, así que en 1732 volvió a Londres. En 1734 fue designado obispo de Cloyne. Poco después publicó Alciphron, o el filósofo insignificante, contra Shaftesbury, y en 1734-1737 The Querist. Sus últimas publicaciones fueron Siris, un tratado sobre las virtudes medicinales de la infusión de resina de pino, y Further thoughts on tar-water (más pensamientos acerca de la infusión de resina de pino).

Permaneció en Cloyne hasta 1752, fecha en la que se retiró y se fue vivir con su hijo a Oxford.


Contribuciones

Fue el hijo mayor de William Berkeley, miembro de la familia nobiliaria de Berkeley. Recibió su educación en el Kilkenny College, y asistió a las clases del Trinity College de Dublín, donde acabó sus estudios en 1707. Permaneció en el Trinity College hasta lograr un título de profesor de Griego. Su primera publicación fue de carácter matemático, pero la primera que le ganó notoriedad fue su Ensayo hacia una nueva teoría de la visión, publicado en 1709. Aunque levantó mucha polémica en su momento, sus conclusiones forman parte en la actualidad de la óptica. En 1710 publicó el Tratado sobre los principios del conocimiento humano y en 1713 los Tres diálogos entre Hylas y Philonus, en los que desarrolló su sistema filosófico, cuyo principio fundamental es que «ser es ser percibido o percibir». El Tratado es una exposición, mientras que los diálogos constituyen su defensa. Uno de sus objetivos principales fue combatir el materialismo, teoría dominante en su época según la cual existe la sustancia material.

Poco después visitó Inglaterra donde fue recibido por Addison, Pope y Steele. En el periodo entre 1714 y 1720 alternó sus trabajos académicos con viajes por Europa. En 1721 recibió un doctorado en teología, y decidió permanecer en el Trinity College de Dublín dando clases de Teología y Hebreo. En 1724 se le hizo deán de Derry.

En 1725 se embarcó en un proyecto de fundar una escuela en las islas Bermudas para los misioneros de las colonias, dejando el deanato que le reportaba unos ingresos de 1100£ por un salario de 100£. Desembarcó cerca de Newport (Rhode Island), donde compró una plantación. El 4 de octubre de 1730, Berkeley compró «un negro llamado Philip de aproximadamente catorce años». El 11 de junio de 1731, «el deán Berkeley bautizó a tres de sus negros como Philip, Anthony y Agnes Berkeley»1​

Los sermones de Berkeley explicaban a los colonizadores que el cristianismo permitía la esclavitud, y en consecuencia los esclavos debían ser bautizados: «sería una ventaja para sus negocios (de los patrones) tener esclavos que deban "obedecer en todo a sus patrones desde las entrañas, no solo cuando les observan, sino de todo corazón, temerosos de Dios"; que la libertad del evangelio concuerda con la servidumbre temporal, y que todos sus esclavos solo serán mejores esclavos siendo cristianos».2​

Vivió en la plantación mientras aguardaba a que llegaran los fondos para su escuela. Sin embargo, estos fondos no parecían ir a llegar pronto, así que en 1732 volvió a Londres. En 1734 fue designado obispo de Cloyne. Poco después publicó Alciphron, o el filósofo insignificante, contra Shaftesbury, y en 1734-1737 The Querist. Sus últimas publicaciones fueron Siris, un tratado sobre las virtudes medicinales de la infusión de resina de pino, y Further thoughts on tar-water (más pensamientos acerca de la infusión de resina de pino).

De acuerdo con el empirismo anterior a Berkeley, el universo de las sensaciones se consideraba como real y percibible, aunque no relacionado con la realidad externa, mientras que el mundo sensible y material se aceptaba como verdadero (si es que exist�a) pero imperceptible, e incluso hab�a argumentos para dudar de su existencia. Con toda la energ�a, pero tambi�n la inconciencia de la juventud, Berkeley dio el siguiente paso y afirm� categ�ricamente que ser es ser percibido, o sea que lo �nico que posee existencia real es el mundo de las sensaciones, mientras que la realidad externa no s�lo no puede percibirse sino que adem�s no existe. George Berkeley (1685-1753) naci� en Irlanda y se educ� en el Trinity College de Dubl�n; cat�lico anglicano devoto, sus mejores esfuerzos juveniles fructificaron en su importante libro The principles of human knowledge ("Los principios del conocimiento humano"), publicado cuando Berkeley ten�a 25 a�os de edad, que result� demasiado hostil a los lectores de su tiempo, as� como en su obra Three dialogues between Hylas and Philonous ("Tres di�logos entre Hilas y Filono"), aparecido tres a�os m�s tarde, en donde intent� presentar las mismas ideas en forma m�s accesible, con igual poca fortuna. En 1724 fue nombrado can�nigo de Derry, pero se interes� m�s en fundar un colegio cat�lico en las islas Bermudas y con este motivo viaj� a nuestro continente y vivi� en Rhode Island por tres a�os (1728-1731); sin embargo, su proyecto fracas� por razones econ�micas y Berkeley regres� a Irlanda. En 1734 fue nombrado obispo de Cloyne, donde permaneci� hasta su muerte. �ste es el Berkeley de quien la ciudad norteamericana as� llamada, sede de un importante centro universitario en el estado de California, deriva su nombre.




La filosof�a cient�fica de Berkeley ha sido bautizada como empirista, positivista instrumentalista, fenomenol�gica y te�sta. Naturalmente, tales categor�as no exist�an en su tiempo y me gustar�a creer que el propio Berkeley las hubiera rechazado como superficiales y estrechas. Pero en nuestra �poca, la proliferaci�n de distintas posturas filos�ficas sobre la ciencia, con su amplia y generosa diversidad, ha justificado el desarrollo de una rica y original taxonom�a para denominar a cada una de las nuevas "escuelas". Cuando se examina el pensamiento filos�fico original de Berkeley (as� como el de cualquier otro cient�fico o fil�sofo del pasado), conviene hacerlo tomando en cuenta las categor�as importantes en su propio tiempo.


Obras

Católico anglicano devoto, escribió The principles of human knowledge (Los principios del conocimiento humano), publicado cuando Berkeley tenía veinticinco años.

Posteriormente editó una versión más popular, Los tres diálogos entre Hylas y Philonus, en 1713.

Teólogo

Durante 1721 recibió un doctorado en teología, y permaneció en el Trinity College de Dublín dando clases de Teología y Hebreo. Tres años después se le nombró deán de Derry.

En 1728 se trasladó a Estados Unidos para crear una escuela misionera en Las Bermudas, pero abandonó su proyecto en 1732.

Ayudó al desarrollo de las universidades de Yale y Columbia y otras numerosas escuelas. En 1734 fue obispo de Cloyne, donde permaneció hasta su retiro.

Pensamiento

Sostenía que el escepticismo surge cuando la experiencia o las sensaciones se encuentran desligadas de los objetos, no dejando ningún camino posible para saber de ellos excepto a través de las ideas.

Propuso una teoría del monismo mental en la que se afirma que la realidad es fundamentalmente mental y que el mundo físico es un constructo derivado.


WILLIAM WHEWELL

                                                WILLIAM WHEWELL Filósofo y hombre de ciencia inglés, nacido en Lancaster en 1794 y muerto en...